lunes, enero 12

Cuentame una de vaquero.

Cuando se deja algo que se estima, se ensambla, se coteja y se quiere..,por lo menos al regresar debiera encontrarse como se deja..,aunque sea lo mínimo...de eso que, al alejarse de ese algo es lo que mas pesa y valora...,que difícil es para mi pasar a la narrativa...osea caerse en cuentos. Tengo amistades que fabrican sus cuentos...,digo que lo fabrican...porque de cuento en cuento van mejorando su estado de animo...resuelven un producto final y lo venden al primer escucha..,yo les hago siempre la referencia.."la misma teta pero con el pezón distinto..." lo normal (no obsceno).."la misma vaina pero con diferente cachimbo..". Me canso de tanto cuento..,de hablar por hablar..,mas aun de escuchar "pendejadas" que a la final queda uno como el propio pendejo.
Que difícil es subir el nivel del cuento..,de materializar el mensaje con un hecho tangible para que deje de ser mero cuento..,la importancia de lo que me he planteado se la da quien o, ese alguien que no escucha cuento..,del que no acepta gato por liebre...al final de todo ,no quisiera que usted en su narrativa de este escrito le llegue esas sensaciones que le estoy leyendo su cuento.

5 comentarios:

sedemiuqse dijo...

pues yo no tengo hoy cuentos.
Besos y amor
je

PaCiTa dijo...

bueno, creo que hay de todo
los que inflan las cosas, los que esconden detalles, los que inventan de lleno, y a los que la realidad por mala que sea les sienta mejor ....

Supongo que es una cosa de gustos, y no hay maldad en ello, digo, es tan importante el relato de la realidad ? quisas la ficcion no es tan terrible, bueno, si no es sobre algo realmente importante, quizas hasta es mejor quedarse con el cuento mas sabroso. ajjaa

uun abrazo

Isla dijo...

Yo creo en éso tambien
en dejar que cada cual
haga sus cuentos
y que de esa manera
tambien se alivien
sus sienes.

Ligia dijo...

Tenemos que soportar a veces a muchos "cuentistas". A mí me gustó leer este cuento, aunque no sea "de indios". Abrazos

Amada Inmortal dijo...

es cierto, uno se cansa de los cuentos, tanto que ya ni por uno los hace para no seguir escuchando... besos